Antonio Marín

Localidad: Pruna, Sierra del Tablón, Sevilla
Productos: Salchichón, chorizo, jamón, lomo y paleta ibérica ecológica

Nuestros animales son cerdos ibéricos de raza pura. Seleccionamos cuidadosamente ejemplares esbeltos y resistentes, capaces de aprovechar al máximo todos los recursos que ofrece nuestra finca. La granja, de 100 hectáreas, está dividida en 15 parcelas, en las que los cerdos se mueven libremente y de forma rotativa. Durante casi todo el año, se alimentan de la rica abundancia natural de la tierra: bellotas, pastos, almendras, higos, aceitunas y otras plantas autóctonas. Para garantizar un estilo de vida natural y respetar los ciclos de la naturaleza, criamos solo 40 animales al año, lo que nos permite conocer a casi todos ellos y brindarles los cuidados que se merecen. Alcanzan al menos los dos años de edad y se desarrollan en el exigente terreno de nuestra finca, donde el ejercicio diario en las empinadas laderas da lugar a una carne más oscura y mineralizada, con una intensidad de sabor única.

Como agricultores, también somos un poco atípicos. Soy veterinario y, tras años trabajando en una clínica, decidí volver a mis raíces y continuar la labor que mi padre, Manuel, inició en 1995, cuando comenzó a criar cerdos ibéricos de raza pura movido por su pasión por la vida rural. Junto con mi madre y mi hermano, continuamos este proyecto en La Umbría, guiados por nuestra pasión por el conocimiento científico, la agricultura regenerativa y el amor por el terreno que nuestra familia cuida desde hace generaciones. Para nosotros, esta granja no solo consiste en producir carne de cerdo ibérico excepcional, sino también en preservar una forma de agricultura que respete a los animales, el paisaje y las generaciones futuras.

Desde 2017, todos nuestros jamones y embutidos se elaboran exclusivamente con cerdos de nuestra propia cría. Nuestros jamones ibéricos, salchichón, chorizo y sobrasada se elaboran de forma artesanal en un pequeño curadero familiar con varias generaciones de historia, situado en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, donde maduran de forma natural a su propio ritmo.

En nuestra familia creemos firmemente que la comida excepcional comienza por el respeto a la tierra, a los animales y a los ritmos de la naturaleza.